Llegó a Escocia
como un conquistador, pero fue vencido por su belleza. A
pesar de eso, ella lo aborrecía.
La joven se convirtió en la razón de vivir para Stephen,
en su razón de amar. Y aun así, ella lo rechazaba.
Pero mientras los clanes luchaban entre sí, mientras cada
uno blandía la espada contra su hermano y las montañas de
Escocia se ensangrentaban, el destino de ambos quedó
sellado y ese poderoso guerrero se consagró al orgullo de
su mujer, a su honor y a su nombre.